La muerte no es el fin, es tan solo la separación
de la materia viva, del cuerpo con
respecto al alma.
Cuando un ser vivo muere (humano o
animal), desaparece físicamente pero permanece todo lo que fue. Permanece en
los recuerdos que guardó en la memoria de otros. Permanece en todas las
acciones buenas o malas que realizó. Permanece en todas las sonrisas que
generó. Permanece en todas las lágrimas que por su causa se derramaron.
Cuando un ser vivo muere permanece
especialmente en el recuerdo. Teniendo en cuenta que esta última palabra “recuerdo”
proviene del latín recordari, re (de
nuevo) y cordis (corazón); Esto lo traduzco como pasar de nuevo, pasar
repetitivamente por el corazón, y quien pasa por el corazón de alguien con el
fin de evocar los sucesos que dejó guardados en la memoria de otros no está
muerto del todo, simplemente tuvo fin su vida pero su existencia sigue latente
aún más viva que la misma vida.
La muerte no es el fin.
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