Las mujeres representamos una dualidad única; por un lado nuestra fisonomía exaltada y fusionada con la naturaleza que se aprecia al desnudo como una obra de arte , y por otro, nuestra faceta como ser vulnerable y relegado que expresa esa condición de desprotección ante la agresión y el maltrato.
Cada mujer, cada elemento femenino, está pre diseñado para existir por su cuenta, para proteger los limites de su territorio y su entorno. La conexión que las mujeres tenemos con la naturaleza proyecta la medida en que la percepción del yo individual incluye la conciencia de una misma como parte del mundo natural.
Nadie tiene derecho a romper la naturaleza de la mujer; por el contrario, deberían desarrollar esto de forma armoniosa.
Una mujer es una criatura que se percibe a sí misma y percibe el mundo dentro de ella, no la maltrates.







