Cada ser humano, cada hombre, es
forjador de sí mismo en base a sus actos. Cada acción que realiza tiene al
menos una repercusión en su vida. Así lo avala la segunda ley de Newton: "Los cambios experimentados en el momento
lineal de un cuerpo son proporcionales a la fuerza motriz y se desarrollan
en la dirección de esta; las fuerzas son causas que producen aceleraciones en
los cuerpos. Consecuentemente, hay relación entre la causa y el efecto, la
fuerza y la aceleración están relacionadas."
La demostración de esta ley se aplica en todos los aspectos de la
existencia.
Según James Allen: "La mente de un hombre es la fábrica maestra
que teje las ropas que viste tanto en lo profundo del carácter como
en lo externo de las circunstancias."
Las acciones son los elementos que
revelan los pensamientos y sentimientos de cada persona. Aunque un individuo
tenga buenos sentimientos o buen carácter, si no los demuestra en sus
actos es como lavarse las manos y secarlas en el suelo.
La suma de los pensamientos de un hombre
dan lugar a su carácter y su carácter es lo que
delimita su actuación ante el mundo y las reacciones que
recibirá como respuesta.
Sin lugar a dudas, los pensamientos en
nuestra mente definen lo que somos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario