martes, 11 de noviembre de 2014

Dime cómo piensas y te diré quién eres...

Cada ser humano, cada hombre, es forjador de sí mismo en base a sus actos. Cada acción que realiza tiene al menos una repercusión en su vida. Así lo avala la segunda ley de Newton: "Los cambios experimentados en el momento lineal de un cuerpo son proporcionales a la fuerza motriz y se desarrollan en la dirección de esta; las fuerzas son causas que producen aceleraciones en los cuerpos. Consecuentemente, hay relación entre la causa y el efecto, la fuerza y la aceleración están relacionadas." La demostración de esta ley se aplica en todos los aspectos de la existencia.

Según James Allen: "La mente de un hombre es la fábrica maestra que teje las ropas que viste tanto en lo profundo del carácter como en lo externo de las circunstancias."

Las acciones son los elementos que revelan los pensamientos y sentimientos de cada persona. Aunque un individuo tenga buenos sentimientos o buen carácter, si no los demuestra en sus actos es como lavarse las manos y secarlas en el suelo.

La suma de los pensamientos de un hombre dan lugar a su carácter y su carácter es lo que delimita su actuación ante el mundo y las reacciones que recibirá como respuesta.


Sin lugar a dudas, los pensamientos en nuestra mente definen lo que somos.

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