Si mantienes tu rostro en dirección al sol, nunca verás la sombra.
No te preocupes por el estado físico, siempre y cuando tu mente y tu alma funcionen al unísono.
Levanta la cabeza aunque la tempestad quiera decirte lo contrario.
Siempre habrá quienes te den pequeños mordiscos, como plaga en sembradío.
Si eres capaz de creer que es posible, ya tienes la mitad de tu éxito asegurado.

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